Dos historias surgen paralelamente en la antigua ciudad de los amplios mares donde navegan pescadores, transportistas marítimos y los inevitables náufragos… los náufragos en verdad abundaban la ciudad. Ah si…esta ciudad parecía un laberinto descolorido, desteñido, y a la vez impregnado de color….borrachos que se transformaban en perros nocturnos.
Desde un balcón de la ciudad Laura miraba a través de la ventana de vidrio a eso de las 8 de la tarde, cuando por fin llegaba de clases…llegaba con sueño y con hambre, el que nadie auxiliaba ni ella misma, puesto que su madre jamás le había enseñado a cocinar. Simplemente compraba sus cereales con leche que comía día y noche…sin cansarse...
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