martes, diciembre 29, 2009

La noche respira sobre mí
Me devuelve la incertidumbre
Su paradoja, su paz.
La noche deja caer sus parpados
Y se dejan escuchar
El señor tiempo se suele asustar a estas horas
Enajenan los relojes, las mentes, los momentos
Sufren convulsiones
Y puedo seducirlo tapado hasta el cogote.
Aunque el no lo quiera aceptar.

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